Munger Archive Buscar

Causa de error de juicio № 19

Tendencia a usarlo o perderlo

Las habilidades y los conocimientos se desvanecen sin práctica, así que el antídoto es el uso deliberado y de por vida de lo que has aprendido.

Las habilidades mentales son como las físicas: si rara vez se usan, se atrofian. El conocimiento que no ejercitas con regularidad se oxida y acaba por desaparecer. Munger trataba esto como un simple hecho del funcionamiento del cerebro y extraía una conclusión exigente: que una persona pensante tiene que seguir usando toda la gama de sus modelos mentales a lo largo de la vida, o verlos decaer uno a uno.

El ejemplo cotidiano es el idioma o el cálculo que aprendiste en la escuela y que luego nunca volviste a tocar. En unos pocos años ha desaparecido casi por completo, y tendrías que reaprenderlo prácticamente desde cero. Lo mismo le ocurre a las habilidades profesionales que dejan de usarse a diario. En cambio, el médico o el piloto que practican constantemente se mantienen afilados, y la diferencia no es el talento sino el ejercicio.

La receta de Munger se desprendía directamente del diagnóstico. Mantén tus modelos importantes en uso activo aplicándolos de forma deliberada, incluso a problemas en los que bastaría un atajo rápido, porque es la práctica lo que mantiene la herramienta disponible cuando de verdad la necesitas. También defendía sobreaprender las ideas más importantes hasta el punto de la fluidez, de modo que se retengan con más firmeza y se degraden más despacio. Todo el ideal de la «máquina de aprender» —acostarse cada noche un poco más sabio— depende del uso continuo, no de una adquisición de una sola vez.