Filantropía y patrimonio neto
El dinero
Munger murió con un patrimonio de unos 2.600 millones de dólares, una fracción de la fortuna de su socio, en parte porque ya había regalado buena parte de la suya. Nunca firmó el Giving Pledge, y nunca se mudó de la modesta casa de Los Ángeles en la que había vivido durante unos setenta años.
Para un hombre de su talla, al final poseía comparativamente poco. Forbes situó su patrimonio neto en aproximadamente 2.600 millones de dólares cuando murió en 2023, con donaciones a lo largo de su vida estimadas en bastante más de quinientos millones. Se negó a firmar el Giving Pledge, no por tacañería, sino porque ya había transferido buena parte de su riqueza a sus hijos y a instituciones. Y se quedó donde estaba: la misma casa durante unas siete décadas, sin ninguna mejora que estuviera a la altura del balance.
Las grandes donaciones
Las donaciones de Munger se concentraron en torno a la educación, y su dinero venía con opiniones firmes sobre cómo debían construirse los edificios. Las mayores donaciones:
- Universidad de Míchigan — 110 millones de dólares para una residencia de posgrado (tras donaciones anteriores de 20 millones y 3 millones de dólares).
- Universidad de California, Santa Bárbara — unos 200 millones de dólares para el dormitorio Munger Hall, que finalmente se canceló.
- Stanford — unos 43,5 millones de dólares para una residencia de posgrado, además de apoyo a la Green Library y una cátedra dotada.
- Escuela Harvard-Westlake — un centro de ciencias (alrededor de 13 millones de dólares) y, más tarde, acciones.
- Huntington Library — el Munger Research Center (2004), una donación principal de 68 millones de dólares para el centro Koblik (2013), y una donación tardía de unos 40 millones de dólares.
- Marlborough School — alrededor de 1,8 a 1,9 millones de dólares.
- Good Samaritan Hospital, Los Ángeles — donde fue presidente, además de una donación de 21 millones de dólares en 2018.
La casa que nunca abandonó
El detalle que retrata al hombre: con miles de millones a su nombre, Munger vivió durante casi setenta años en la misma casa del área de Los Ángeles. Regaló fortunas y diseñó residencias para miles de estudiantes, pero para sí mismo, el hogar que siempre había tenido le bastaba.