Causa de error de juicio n.º 18
Tendencia a sopesar mal por disponibilidad
La mente da demasiado peso a todo lo que es vívido, reciente o fácil de recordar, e infravalora lo que es importante pero difícil de traer a la memoria.
La mente trabaja con lo que puede convocar fácilmente, y confunde la facilidad de recuerdo con la importancia o la probabilidad. Un dato vívido, dramático, reciente o cargado de emoción adquiere un peso desmesurado en nuestro pensamiento por el simple hecho de estar disponible, mientras que un hecho más anodino pero más relevante, al ser más difícil de recuperar, recibe muy poco peso. La versión condensada de Munger: «la mente sobrevalora lo que está fácilmente disponible».
El ejemplo de manual es la percepción del riesgo tras un accidente aéreo. Un único accidente espantoso y profusamente televisado hace que la gente tema volar y prefiera conducir, aun cuando conducir sea mucho más peligroso por kilómetro: el accidente es vívido y está disponible, mientras que el goteo constante de muertes en carretera es estadístico y se olvida. La misma distorsión hace que una noticia truculenta parezca una tendencia, que la experiencia más reciente domine un pronóstico, y que un problema se sienta urgente sobre todo porque acaba de venir a la mente.
Las defensas de Munger eran procedimentales. Usar listas de comprobación, para que los factores importantes-pero-no-vívidos se incorporen a la fuerza al análisis en lugar de quedar fuera porque a nadie se le ocurrió pensar en ellos. Buscar deliberadamente las pruebas que no son dramáticas y no están ante tus ojos, y preguntarse qué datos importarían aunque sean difíciles de imaginar. Y descontar lo vívido: cuando algo resulta abrumadoramente convincente por cómo fue presentado, esa misma viveza es una razón para volver a revisar las cifras que lo sustentan.