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Causa de error de juicio n.º 17

Tendencia a la influencia del estrés

El estrés acelera e intensifica las demás tendencias, y un estrés intenso puede provocar quiebras del juicio repentinas y a veces duraderas.

Un poco de estrés agudiza el rendimiento: un plazo inminente concentra la mente. Pero más allá de cierto punto, el estrés degrada el pensamiento en lugar de mejorarlo, y la observación clave de Munger es que actúa como un acelerante sobre el resto de la lista. Bajo presión, la tendencia a evitar la duda se refuerza, la prueba social se refuerza, y la gente se aferra más deprisa a cualquier conclusión o multitud que tenga más cerca. Precisamente por eso los manipuladores fabrican estrés y urgencia: un objetivo estresado es un objetivo más sugestionable.

Un estrés intenso y repentino puede provocar algo más dramático: puede desencadenar un cambio inmediato y severo en la conducta, incluso una especie de colapso depresivo. Munger señalaba la obra tardía de Pavlov, en la que perros sometidos a un estrés extremo (sus perreras se inundaron y los animales estuvieron a punto de ahogarse) vieron su conducta condicionada completamente revertida, y algunos nunca se recuperaron. La lección que extrajo fue que el estrés extremo puede producir colapsos psicológicos no evidentes y duraderos, y que este rincón de la psicología está terriblemente poco estudiado.

La conclusión práctica es doble. Primero, no tomes decisiones importantes mientras estás bajo estrés agudo si de algún modo puedes aplazarlas, porque tu juicio está comprometido de maneras que no percibirás desde dentro. Segundo, reconoce cuándo alguien te está estresando deliberadamente —la oferta por tiempo limitado, el cierre a alta presión, la crisis fabricada— y trata esa presión en sí misma como un motivo para dar un paso atrás en lugar de actuar.