Causa de error de juicio n.º 11
Simple negación psicológica para evitar el dolor
Cuando la realidad es demasiado dolorosa de soportar, la mente sencillamente la distorsiona hasta convertirla en algo soportable, creyendo lo que haga falta para seguir funcionando.
Este es el freno de emergencia de la mente contra el dolor insoportable. Cuando un hecho resulta demasiado angustioso de aceptar, la gente no lo acepta: reescribe inconscientemente la realidad para convertirla en una versión con la que pueda vivir. No es mentir, porque la persona cree de verdad la falsedad reconfortante. La negación la protege de una verdad que no está preparada para afrontar.
El ejemplo más desgarrador, que el propio Munger citó, es el de la madre que se niega a creer que un hijo querido ha muerto o es culpable, e insiste contra toda evidencia abrumadora en que sigue vivo o es inocente. El mismo mecanismo, en una forma menos extrema, impide al alcohólico ver su adicción, impide al directivo fracasado admitir que el negocio se hunde, y mantiene a un inversor aferrado a una acción que se desploma porque vender significaría reconocer un error. En cada caso, el dolor de la verdad es lo que alimenta la distorsión.
La idea de Munger es que no se puede gestionar un problema que uno se niega a ver, de modo que la negación, por protectora que sea, suele ser justo lo que convierte un revés superable en una catástrofe. La disciplina consiste en entrenarse para encarar los hechos duros de frente y a tiempo, sobre todo los relativos a los propios errores, al propio dinero y a la propia salud, precisamente porque esos son los hechos de los que la mente más desea ocultarte. Detectar la negación exige vigilar las situaciones en las que la verdad dolería más, y mirar ahí con la mayor atención.