Causa de error de juicio n.º 25
Tendencia lollapalooza
Cuando varias tendencias se disparan en la misma dirección a la vez, su efecto combinado no es aditivo sino explosivo, produciendo resultados extremos y no lineales.
Este es el broche de la lista, y un término acuñado por el propio Munger. Las primeras veinticuatro tendencias describen fuerzas que actúan de una en una, pero los sucesos más trascendentales de los asuntos humanos ocurren cuando muchas de ellas empujan en la misma dirección de manera simultánea. Cuando eso pasa, el efecto no es la suma de las partes: es una multiplicación, un punto de inflexión, un resultado mucho mayor y más extraño de lo que cualquier tendencia por sí sola podría producir. Munger llamó a esa confluencia el efecto lollapalooza.
Su ejemplo favorito eran las reuniones de venta de Tupperware y otros entornos de venta a presión, donde se activa deliberadamente toda una pila de tendencias a la vez: la reciprocidad (te han dado regalos y juegos), la simpatía (la anfitriona es tu amiga), la prueba social (todos a tu alrededor están comprando), el compromiso y la coherencia (has participado en público) y la autoridad. Ningún tirón aislado te movería gran cosa; juntos, arrollan la resistencia ordinaria, y la gente compra cosas que no quiere. Ese mismo apilamiento multiplicativo explica el reclutamiento de las sectas, las manías y las burbujas, y las subastas a viva voz, todas las cuales Munger señaló como máquinas lollapalooza.
La lección es que no se pueden entender los grandes resultados —las catástrofes y los éxitos desbocados por igual— mirando los sesgos de forma aislada, porque la realidad los combina. Los lollapaloozas pueden funcionar para mal (un fraude que sobrevive porque varias tendencias suprimen a la vez el escepticismo de todos) o para bien (una gran cultura donde fuerzas bien alineadas refuerzan la confianza y el esfuerzo). La defensa, y la razón por la que Munger enseñaba la lista entera, es aprender a detectar cuándo múltiples tendencias están convergiendo sobre ti en el mismo momento, porque es justo entonces cuando el juicio falla con más fuerza y cuando lo que está en juego es mayor.