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Modelo mental

Margen de seguridad

Incorpora un colchón a toda decisión importante para que sobrevivas a estar equivocado, a tener mala suerte o a llevarte una sorpresa.

Munger tomó esta idea de Benjamin Graham, el maestro de Buffett, donde empezó como una regla de inversión: compra un dólar de valor por cincuenta o sesenta centavos, de modo que, aunque tu estimación del valor falle o el futuro resulte peor de lo esperado, sigas saliendo entero. La brecha entre el precio que pagas y el valor que crees estar obteniendo es el margen de seguridad: tu protección frente al error y la mala suerte, ambos seguros de aparecer tarde o temprano.

La idea más profunda, que Munger aplicó mucho más allá de las acciones, proviene de la ingeniería. Un puente destinado a soportar camiones de treinta toneladas se construye para aguantar muchas veces eso, no porque nadie espere una carga de trescientas toneladas, sino porque el ingeniero respeta aquello que no puede prever: defectos del material, corrosión, errores de cálculo, un suceso insólito. La capacidad extra se «desperdicia» deliberadamente en tiempos normales para que la estructura no falle en los anormales. Diseñar justo al límite de la carga esperada es precisamente como las cosas se vienen abajo.

La mentalidad es de humildad acerca de tu propia capacidad de previsión. A veces te equivocarás, el mundo te sorprenderá, y los fracasos costosos suelen ser aquellos que no dejaron holgura alguna para absorber el golpe. Así que, en cualquier decisión de calado —una inversión, un préstamo, un compromiso, un plan—, deja margen: asume condiciones peores de lo esperado, no confíes en que todo salga bien y evita esa clase de apalancamiento o de tensión que convierte un contratiempo normal en una ruina total. La supervivencia es lo primero, y el margen de seguridad es lo que la compra.